Ferrocarril único y atracción turística
Los ferrocarriles de vía estrecha de Jindřichův Hradec son un elemento singular del transporte ferroviario checo. Son un símbolo de la región fronteriza entre Bohemia del Sur y Vysočina, conocida no en vano como el „Canadá checo“. Este ferrocarril, con un ancho de vía de tan solo 760 mm (en comparación con los 1435 mm habituales), tiene una historia fascinante y a la vez dramática.
Historia
La historia del ferrocarril de vía estrecha comenzó a finales del siglo XIX, cuando surgió la necesidad de conectar regiones remotas con las líneas principales. La inauguración oficial de la línea de Jindřichův Hradec a Nová Bystřice tuvo lugar en 1897. La apertura del segundo ramal hacia el norte, hasta Obrataně, se produjo en 1906. Originalmente, las líneas eran operadas por compañías privadas, pero después de 1918 fueron asumidas por los Ferrocarriles Estatales Checoslovacos (ČSD). En la década de 1990, las líneas estuvieron a punto de ser canceladas. Sin embargo, en 1997, se convirtieron en el primer ferrocarril público-privado en la historia moderna de la República Checa, al ser asumidas por los Ferrocarriles Locales de Jindřichův Hradec (JHMD).
Presente
En los últimos años, el ferrocarril ha atravesado un período muy difícil, que fue presenciado por toda la ciudadanía del transporte.
Debido a problemas financieros y disputas sobre subvenciones, las operaciones se interrumpieron en 2022 y la empresa JHMD quebró. Tras largas negociaciones y un cambio en la estructura de propiedad, se vislumbran tiempos mejores. En 2024, los trenes de vapor históricos comenzaron a regresar gradualmente a las vías (por ahora de forma limitada para turistas), con el objetivo de restablecer por completo el servicio en ambas líneas.
Actualmente, el ferrocarril se percibe principalmente como una atracción turística clave para la región, pero aún se están llevando a cabo negociaciones para restablecer el transporte regular para los residentes locales.
Pistas
Desde Jindřichův Hradec parten dos líneas de vía estrecha, cada una con un carácter diferente.
La ruta a Nová Bystřice tiene 33 km de longitud y es un recorrido romántico a través de los bosques de la Canadá checa, lleno de curvas pronunciadas y ascensos. Se utiliza principalmente para practicar senderismo.
La línea a Obrataně es más larga, con 46 km de longitud. Atraviesa principalmente paisajes agrícolas y se utiliza más para el transporte regular de personas y mercancías.
Paradas
Las pequeñas paradas en lugares remotos tienen su propio encanto romántico.
Coches históricos
En las vías de la estación de tren Jindřichův Hradec Králové se encuentran vagones históricos de tercera clase con bancos de madera.
Técnicamente único
Para evitar la laboriosa tarea de trasladar la carga de los vagones ordinarios, en Jindřichův Hradec se colocaron vagones grandes completos sobre camiones especiales de vía estrecha y baja, denominados plataformas de carga baja.
Atracción técnica y turística
El ferrocarril de vía estrecha no es solo un „tren pequeño“, es un fenómeno técnico y cultural.