El edificio que unió dos mares
Este canal ya no es una de las rutas marítimas más transitadas, pero su historia e imponencia atraen a cientos de miles de turistas cada año. Se encuentra en Grecia y conecta el golfo de Corinto, en el mar Jónico, con el golfo Sarónico, en el mar Egeo. Esto separa eficazmente la península del Peloponeso de la Grecia continental y evita que los barcos tengan que rodear todo el Peloponeso.
Impresionante edificio
Una inusual cicatriz estrecha y profunda en el suelo, cuyas escarpadas paredes de hasta 90 metros de altura se elevan hacia el cielo. En el fondo de esta cicatriz, de tan solo 25 metros de ancho, brilla el agua turquesa. Un pequeño crucero se desplaza lentamente por la superficie, mientras sus pasajeros contemplan el cielo con asombro. Así luce una de las obras de ingeniería más interesantes y magníficas de la humanidad: el Canal de Corinto.
El canal tiene 6.343 m de largo, 24,6 m de ancho y sus paredes tienen 79 m de altura.
Intentos de construcción históricos
La idea de conectar ambos mares tiene más de dos mil años. Ya en la antigua Grecia se conocían las ventajas de dicha conexión. El primero en intentarlo fue Periandro de Corinto en el siglo VII a. C., quien construyó una calzada pavimentada por la que se transportaban mercancías en carros tirados por esclavos.
Otros retornaron a la idea de un canal real. En el siglo III a. C., Ptolomeo II lo intentó, más tarde el emperador romano Julio César y, tras él, el emperador Calígula. Al parecer, quien más cerca estuvo de lograrlo fue el emperador Nerón, quien comenzó solemnemente las obras en el año 67 d. C. Sin embargo, la participación personal del emperador, quien supuestamente tomó un pico y se llevó la primera cesta de tierra, no salvó la construcción. Tras su muerte, las obras se detuvieron y el canal permaneció sin excavar.
Realización
Tras un largo paréntesis, el proyecto se retomó en el siglo XIX. Cuando el Canal de Suez ya estaba en pleno funcionamiento, los ingenieros franceses se inspiraron para planificar el Canal de Corinto. Tras largos preparativos, la construcción finalmente comenzó en 1881 bajo la dirección del arquitecto húngaro István Türr y la empresa francesa Société Internationale du Canal Maritime de Corinthe.
Sin embargo, la obra fue extremadamente difícil. Se tuvo que excavar una enorme cantidad de roca, principalmente arenisca y caliza, y las inestables condiciones geológicas provocaron frecuentes deslizamientos de tierra. El proyecto resultó ser mucho más complejo y costoso de lo previsto inicialmente. La empresa francesa quebró y la construcción fue asumida por una empresa griega, que finalmente la completó después de doce años.
Inauguración oficial
El canal se inauguró oficialmente el 6 de agosto de 1893. Las operaciones regulares comenzaron el 28 de octubre de 1893, acortando el viaje entre los puertos de los mares Egeo y Jónico en 131 millas náuticas (243 km).
Atracción turística
Tras su finalización, el Canal de Corinto se convirtió en una importante ruta marítima, contribuyendo a acortar las rutas comerciales. Pero los tiempos han cambiado. Los buques de carga y petroleros modernos son mucho más grandes que los de finales del siglo XIX, y su anchura y profundidad son demasiado grandes para navegar por el canal. Por estas razones, ahora lo utilizan principalmente barcos más pequeños, como cruceros, yates y pequeños transbordadores. Unos 12.000 barcos pasan por el canal cada año.
Sin embargo, se ha convertido en un imán para los turistas. Un crucero por el canal es una experiencia inolvidable. El barco se mueve lentamente entre las paredes verticales, que parecen querer apretujarte. Las personas a bordo se sienten completamente insignificantes.
Vista desde el puente
La vista más hermosa del canal se obtiene desde el puente que lo cruza, desde donde se puede admirar toda su longitud y profundidad.
Salto en bungee
El puente sobre el canal también es utilizado por los aficionados al puenting.