El asentamiento más alto de la República Checa
El asentamiento histórico situado a mayor altitud de la República Checa se encuentra justo en la frontera, a 16 km al suroeste de Vimperk, a 1162 m sobre el nivel del mar. Tras el desplazamiento de su población después de la Segunda Guerra Mundial, fue destruido en 1956. Hoy en día, está experimentando un fascinante renacimiento.
El lugar está situado en la Vía Peatonal de Šumava, ofrece unas vistas preciosas y es un paso fronterizo para peatones y ciclistas hacia Alemania.
Paz y vistas lejanas
Imagina un lugar donde te despiertas por la mañana, abres la ventana y Ya sea que salgas a pie, en bicicleta o en invierno con esquís de fondo, el Buchwald (en alemán: Buchwald) te encantará de inmediato con su belleza melancólica y tranquilidad. Con buena visibilidad, una cadena blanca de picos alpinos se extenderá ante ti en el horizonte.
Hotel de montaña con vistas alpinas
El elemento más destacado y el corazón de la actual Bučina es el Hotel Alpská vyhlídka. En el lugar donde antaño se alzaba la famosa Pešlova chata, hoy se encuentra un hotel moderno que combina a la perfección la tradición de Šumava con la comodidad.
Spa climático
Ya a finales del siglo XIX y principios del XX, Bučina era un lugar popular para personas con enfermedades pulmonares y cardíacas. Gracias a su altitud particular y a su ubicación en medio de densos bosques, goza de la reputación de ser un balneario climático.
Monumento a la Cortina de Hierro
Tras la Segunda Guerra Mundial, la zona pasó a formar parte de una zona fronteriza impenetrable. Hoy en día, el Memorial del Telón de Acero se erige como un recordatorio de aquel pasado. En 2008, la valla original de alambre de espino, la torre de vigilancia (conocida como Špak) y las barreras antitanque fueron reconstruidas fielmente a lo largo de varias decenas de metros.
Monumento a los bosques de Šumava
No muy lejos del hotel se encuentra el Monumento a los Bosques de Šumava. Este singular monumento es un símbolo del ciclo eterno de la naturaleza, pero también un recordatorio de los devastadores huracanes y las plagas de escarabajos de la corteza que han transformado el paisaje de Šumava a lo largo de los siglos.
Esto nos demuestra que, incluso cuando los bosques parecen destruidos por el hombre o los elementos, la naturaleza de Šumava posee una increíble capacidad de regeneración. Una nueva generación de bosque, salvaje y diversa, crece a partir de los tocones marchitos de árboles viejos, literalmente ante nuestros ojos.